El Padre Uriel Melesio Montoya, religioso de la Orden de la Merced.

Al conocer esta problemática social y fiel al carisma de la Orden tomó la iniciativa de fundar esta obra redentora para brindar un hogar que eduque y forme a niños varones huérfanos y abandonados, inculcándoles los valores cristianos que les permitan desarrollarse plenamente como personas y así, en lugar de convertirse en delincuentes como pudo ser su vida, lleguen a ser personas positivas de utilidad a sí mismos y a la sociedad.